lunes, 6 de noviembre de 2023

Catarsis

En la polvareda goteaba tortuosamente la evidencia. Sin recordar los instantes previos, se vio a sí mismo en el reflejo de la ensangrentada hoja de acero. Dentro suyo desbordaba vida; rostro pálido, respiración agitada, remolinos en la cabeza, palmas sudorosas y un hueco en su pecho por el que huía la angustia.

Cayó sobre sus rodillas. Vio los gallinazos merodeándolo bajo el sol descubierto. Cerró sus ojos fatigados de luz para sumergirse en su abismal oscuridad mientras sus músculos se relajaban cada vez más. En ese instante olvidó quién era y solo fue.

Entonces, un golpe de madera lo despertó. Su madre salió de la casa en un grito de asombro: "¡¿Qué estás haciendo?! ¡Te dije que le sacarás la cabeza a los pescados, no los intestinos!" Abrió los ojos para observar a su madre entrando a la casa con la cubeta de pescados.

Confundido, palpó su cuerpo y notó que su corazón ya no estaba abierto. Recordó el momento previo, cuando ensimismado repasaba morosamente con sus yemas el filo del cuchillo; comprendió la catarsis que había obrado.

domingo, 5 de noviembre de 2023

El Faro de la Esperanza

En un pequeño pueblo costero llamado Esperanza, un faro se alzaba majestuoso sobre los acantilados.

Era un faro no solo de guía para los barcos en la noche, sino también un faro de esperanza para las almas que luchaban contra la oscuridad en sus vidas.

Había una leyenda en el pueblo que decía que el faro tenía el poder de iluminar los corazones de aquellos que sentían que la vida ya no tenía sentido.

Un joven llamado Diego, abrumado por las sombras de la depresión, decidió comprobarlo por sí mismo.

Una noche, mientras miraba el faro desde la distancia,

Diego sintió un impulso y se dirigió hacia él. Subió los escalones, encontró la puerta abierta y ascendió a la cima.

Allí, la luz del faro lo envolvió como un cálido abrazo. En ese momento, sintió un rayo de esperanza que había estado ausente en su vida.

Diego regresó al pueblo con un corazón más ligero y comenzó a hablar con otras personas sobre su experiencia.

El faro se convirtió en un símbolo de apoyo y ayuda mutua.

Las personas se reunían allí, compartían sus cargas emocionales y encontraban consuelo.

El actor

Murray audicionó para ser Lord…no sé qué, en una obra de teatro. Sin pedirnos permiso comenzó a ensayar frente a nosotros. Nos hablaba con acento británico, sin que entendiéramos una sola palabra, otras veces canadiense, cuando no australiano y estadounidense. El Lord…ese, era un personaje muy particular según él. Reía. Lloraba. Dejaba de comer largos periodos o perdía las ganas de hablar, sin más. Otras veces saltaba y lanzaba carcajadas por doquier.

A veces faltaba al trabajo… por culpa de los ensayos. El día que su ausencia definitiva nos gritó, con lágrimas, sin palabras ni aplausos, lamentamos no haber visto la función.

Mil cien pedazos

Una losa cayendo sobre ti. Sentimientos del pasado que se acercan de frente y no puedes esquivar. Inseguridades y miedos. La ansiedad que te impide llenar tus pulmones, aunque ese aire esté cargado de oxígeno. Sintiendo que absolutamente todo está en tu contra, que el cristal se va rajando hasta que al final explota y todo se hace mil cien pedazos. Soledad. Todo se hace añicos. Nuestro corazón reflejado en ese cristal, destruido por completo. En una décima de segundo todo está perdido, todo aquello que te ha costado años construir. Llega el duelo, con su manto negro que lo cubre todo. Ese proceso tan duro es como subirse a la montaña rusa. Vértigo, subidas, bajadas y calma. Esa calma que deseas con todas las fuerzas del mundo y que tanto tarda en llegar. Pero llega. Llega cuando esa mano que nos acompaña nos ilumina y nos ayuda a conseguir el pegamento más potente para reconstruir nuestros mil cien pedazos, porque a través de ese cristal que un día estuvo destrozado también pasará la luz, formando el más hermoso arco iris.

viernes, 3 de noviembre de 2023

Construyendo cultura en salud mental

"Tengo 15 años y por lo tanto tiene poco que ingrese a la prepa una etapa que para muchos es realmente pesada, cansada o el momento en el comienzas a tener mas libertad en ciertas cosas y dejas de ser un poco menos dependiente de tus padres, es por esto que ya depende de ti ver como buenas o malas muchas de tus decisiones, así como empezar a pensar sobre ¿qué va ser de ti? o sí ¿soy realmente bueno en algo?, ¿soy suficiente?, básicamente empiezas a sobre pensar en ti, en el futuro, en lo que estas haciendo o lo que todavía no logras, es ahi donde en muchos casos suelen desarrollar un bajo autoestima, la depresión, ansiedad y presión escolar, siendo esta una de las principales causas de suicidio en México se tiene que en promedio que hay 3 casos por dia, es por esta situación que se tiene que poner como prioridad la salud mental y la estabilidad emocional; si hay una situación de este tipo debes saber que algunas de las medidas para ayudar a una persona en esta situación son: reducir acceso a objetos letales, comprenderl@/escuchari@, buscar una ayuda profesional, entre otros".

jueves, 2 de noviembre de 2023

Un año

Salió del portal con una sonrisa. Había pasado un año desde la primera vez que entró allí, y hoy todo se veía muy distinto.

Aquélla primera tarde el sol le parecía una condena, la temperatura era asfixiante y la calle gris, el reloj en su muñeca se empeñaba en demostrarle lo imposible de su día a día y sus músculos vivían en tensión constante regalándole dolores que la ponían de mal humor. Amiga entregada, empleada "proactiva" y madre abnegada, tenía entonces muchos objetivos por cumplir.

Hoy el sol brillaba en un cielo azul, se sentía abrazada por su calor y veía la calle salpicada de detalles en color. No tenía ni idea de qué hora era ni necesidad de saberlo y su cuerpo se movía relajado y en armonía con la mente que lo habitaba. Hablar, que agradable medicina, "No", bonita respuesta para planes indeseados, "Yo", la persona de quien no debía volver a olvidarse. Sus pulsaciones no volverían a rozar el límite, sus pulmones no volverían a negarle el aliento, su cuerpo no volvería a aquel estado. Echó a andar por aquella calle dejando atrás la placa en la que se podía leer "Psicóloga".

Una tormenta de emociones

Me miro en el espejo y no reconozco a la persona que tengo delante. Cada día pesa más levantarse de la cama. No quiero que nadie me de consejos. No saben que llevo una tormenta en mi interior que puede estallar en cualquier momento y que la lluvia mojará mis mejillas una vez más, incapaz de detener a los truenos que hacen ruido en mi corazón y los fogonazos de los relámpagos que alteran mi mente. Y de pronto, aparece la niña que una vez fui. Su reflejo me hace reaccionar. Lleva una melena negra y larga y su pijama. Coloca su pequeña mano en el cristal y yo le devuelvo el gesto y apoyo mi mano adulta también como si pudiésemos tocarnos. Ella sonríe y me habla:

— No me abandones, yo sigo a tu lado. Necesito sentir de nuevo tu calor y dejar de temblar de frío. Aquí no hay luz, está todo a oscuras —.

Devuelvo la sonrisa a aquella niña.

Así que hoy, dejo mis pensamientos destructivos a un lado por fin, tiro la cuchilla a la basura y decido apostar por una nueva vida: la mía.