martes, 17 de octubre de 2023

Aléjate de mí

¿Cómo llegaron ahí? No lo sé. Esos bichos, más negros que la noche misma, recorrían su cara y su cuerpo como si ese hubiera sido su hogar desde el principio. Él no parecía inmutarse, como si ya formaran parte de él. Era repulsivo. Me perturbaba lo que estaba viendo y aún así no era capaz de apartar la mirada. Tampoco fui capaz de pedir ayuda. Tan sólo me quedé allí, mirándole, petrificado.

¿Qué haces? - Preguntó mi madre después de abrir la puerta del baño, que yo había dejado entornada.

Nada. - Respondí yo sin moverme.

Bueno, pues entonces deja de mirarte tanto al espejo y mueve el culo, que llegaremos tarde.

Antes de salir del baño eché un último vistazo a mi reflejo. Aguantándome las lágrimas y con la voz entrecortada por el miedo atiné a decir "aléjate de mí".

Casiopea

Compongo música con el ordenador. Las paredes son mis compañeras. A veces me duermo sobre el teclado por los ansiolíticos. Mis allegados me consideran una rara avis. El psiquiatra dice que soy bipolar, muy nervioso y que presento trastorno obsesivo compulsivo. A solas suelto lágrimas con los cristales rotos de mi alma. ¿Para qué mi vida sin sentido? Necesito que me consideren. No me basto conmigo mismo. Sin los demás no soy nadie.

Hoy, salgo a la calle. Soy. Veo mi sombra. Empiezo a amarla. Escucho que una voz femenina me llama por detrás. Es una vecina que un día me dijo que había escuchado mis gritos en mis repetidas crisis. Esta vecina me mira a los ojos y me dice: Creo en ti, en tu talento. Me sonríe. Ella es pianista y me explica que ha tenido muchos tormentos mentales pero que alguien le dijo que un diamante no empieza siendo una piedra preciosa pulida y brillante. Y añade: Si quieres puedes, si puedes sigues, si sigues llegas y si llegas…Si llegas alcanzas la confianza. Si confías en ti, sabrás cómo vivir.

Hoy soy el fruto de sus consejos.

El espejo roto

Laura, desnuda, reflexionaba frente a su reflejo, convencida de que su crítico más implacable era aquel hermoso espejo con bordes ondulados de madera fina. Decepcionada por lo que veía, en un arrebato de frustración, elevó el puño y lo estrelló contra el espejo. El cristal se rajó, pero continuó reflejando el odio que sentía hacia sí misma.

Durante meses, la acosó un deseo constante de soledad que la alejaba de todos. Esta sensación, en contubernio con su distorsionada percepción de su físico, parecía empujarla al abismo. Deprimida, una mañana, después de haber intentado quitarse la vida, tuvo la sensación de haber tocado fondo. Algo en su interior cobró sentido. Sabemos que cuando somos conscientes de haber tocado fondo, podemos aprovecharlo para impulsarnos hacia arriba con tanta fuerza como queramos.

Decidió dejar atrás la oscuridad que la había consumido; sentía la necesidad de aprender a amarse a sí misma, preocupándose por las cosas que son realmente importantes. Entendió que el físico no definía su valía, y su viaje hacia la autoaceptación se convirtió en una epopeya de transformación personal, superando obstáculos y recuperando su autoestima. Ahora el espejo roto reflejaba la belleza de un alma que había encontrado la paz consigo misma.

Es cosa de todos

El hijo de María se ha suicidado varias veces, en realidad son intentos autolíticos que no llegan a término. En esa casa viven sobresaltados, con miedo a si volverá a repetirse.


Las primeras veces pensaban que era la típica llamada de atención del niño caprichoso con poca resistencia al fracaso. Después supieron que se trataba de un enfermo mental no diagnosticado.

Vivimos en una época en la que la salud mental ha tomado un protagonismo importante, se puede decir que hemos pasado del desconocimiento de lo que significa a la verdadera preocupación por tantos problemas que rodean a las personas afectadas y a su entorno.

Desde hace algún tiempo se está tomando conciencia en las familias, en los colegios, en la sociedad , se han hecho muchos avances para llegar a conseguir el objetivo de apoyar desde la infancia y juventud .

Muchas personas no son capaces de afrontar el sufrimiento que lleva consigo la enfermedad mental, deben buscar las herramientas para saber pedir ayuda a los profesionales de la salud e interiorizar que esto no es un signo de fragilidad sino de valentía que les salva. No podemos mirar a otro lado. Es cosa de todos.

Vacíos

Era sábado. Sin levantarse de la cama, revisó rápidamente todas las publicaciones de los otros: viajes, eventos, adrenalina… Desayunó, triste, alternando la mirada entre todos los vacíos que tenía frente a sí: el del café, que le parecía vomitivo; el del exterior, que le parecía insultante -estas mismas fachadas y personas… en Tailandia o Brasil…cobrarían sentido, justificarían su existencia y no habría que avergonzarse de ellas, pensó-, y el de su interior, ya fallecido y que le parecía repugnante. Se maquilló y arregló, buscó en google una cita impactante y publicó: No pidas disculpas por conseguir comerte la vida, bajo una foto de sí, sonriente y exultante. Comenzó, entonces, la lluvia de likes de sus miles de seguidores.

Seguidamente, apartó con desgana su móvil, se desmaquilló y extrajo del armario ese atuendo bajo el que nadie la reconocía: zapatillas deportivas, vestido barato y peluca. Salió de casa, caminó unas manzanas, cruzó un umbral y pasó a una sala. Allí, dio los buenos días con esa voz impostada y se sentó junto a un grupo de personas, que aguardaban formando un círculo. Al poco, alguien apareció y dijo: buenos días y bienvenidos a nuestra décima sesión sobre la prevención del suicidio.

Querida ansiedad

Querida, Ansiedad:
Por tu culpa salí corriendo,
Por tu culpa me dijeron loco,
Me quisiste dar miedo,
Me quisiste agresivo y rabioso,
me quisiste sumiso para controlarme,
Me quisiste obediente,
Siempre trataste que no me descubriera,
Me subestimaste,
No me miraste de frente,
Jamás pensaste que pudiera adaptarme,
No contabas que lograra controlarme,
Ahora somos aliados, socios,
compañeros de camino, de cuerpo y alma,
Quiero vivir con la certeza que somos amigos,
Y los amigos no se hacen daño,
Quiero vivir a mi ritmo, sin medicamentos,
Te regalo mis miedos,
y mis insomnios,
Déjame libre con mi creatividad a cuesta,
Y aunque no te guste,
Déjame vivir a mi manera.

El concurso

Se convocó en Nynnes un concurso de ideas para hacer disminuir el número de suicidios de la zona, el más elevado de todo el continente. El sustancioso premio atrajo a más de un millar de participantes. El comité encargado de la preselección se decantó por diez finalistas, cuya lista fue comunicada al jurado, compuesto por eruditos de varias disciplinas, para que deliberase sesudamente. La decisión fue unánime: la eficacia sería el criterio definitivo. Tras nueve meses de aplicación práctica el presidente otorgó el premio al frasco salutífero. Con su aplicación se había logrado reducir el número de suicidios en un ochenta y ocho por ciento. Nada más sencillo que abrir el frasco y dejarlo en cualquier rincón de la casa para que su contenido fuese invadiéndola, poco a poco. El inventor aseguró que los efectos de cada frasco se alargaban por espacio indefinido. No tuvo reparos en desvelar el secreto de su contenido: rayos de sol envasados artesanalmente en las costas mediterráneas españolas mezclados con aire respirado por personas no tóxicas, de las capaces de sacar lo mejor de aquellos con los que se relacionan hasta el punto de incrementar su autoestima hasta altas cotas.