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lunes, 11 de diciembre de 2023

Cuanta falta hace la salud mental


Muchas veces intente dar cariño a ver si así evitaba el sufrimiento que mi amiga sentía frente a su falta de salud mental, que luego con el tiempo supe que era bipolar.

Sabía que con dedicación a su persona y acompañándola en sus proyectos que iban desde construir una casa hasta vender helados en una feria, no entendía bien por qué no se sentía satisfecha ante los logros que conseguía. Siempre estaba ansiosa preocupada sentía que no lograba paz en su alma

Estaba obsesionada no descansaba en sus actividades como si todo fuera poco y yo al costado de ella, primero acompañándola en sus proyectos y más adelante celebrando sus logros y haciéndole saber la importancia de estos, pero que desilusión sentía el no poder verla contenta.

Apenada veía que muchas personas la evitaban, claro no comprendían su situación, su presencia las alteraba. Mi amiga inteligente como era percibía estas actitudes que le hacían sufrir

Dedique mucho tiempo compartiendo actividades, a darle aliento, a proporcionarle cariño, hacerla sentirse orgullosa de sus logros. Por momentos creo logre su felicidad, pero

No pude evitar el desenlace fatal pues su desesperación no le permitió esperarme media hora para llegar donde ella estaba.


martes, 5 de diciembre de 2023

Esperanza

Que suerte tengo hoy. Me he despertado y sé quién soy. Hace días que estaba preocupada por no encontrarme, por mirarme al espejo y no reconocerme.

Ayer, volviendo a casa de hacer unos recados, algo me impidió seguir caminando. Supe que no eran mis piernas. Pero ahí seguí, parada sin poder avanzar. No es mi memoria la que falla, pero tampoco sé que es. Al rato sentí que, si no era yo, para qué estar. Si desaparezco, lo mismo acaba este mareo incontrolable.

Últimamente pienso mucho en los gatos. Los admiro. Que animales tan valientes, independientes y encima ¡caen siempre de pie! He visto gatos aterrizar en el suelo desde un quinto piso. Jamás me pareceré a un gato. Si salto, nunca caeré ilesa. Cuando lo haga, tampoco querré salir ilesa.

Hace semanas tuve una infección de oído. Un doctor me atendió y todo acabó en cuestión de días. Que suerte sería si mi cabeza solo fuese un hueso fracturado y el doctor me pusiese una escayola. Mis amigos me dicen que no desespere, y esta vez pienso hacerles caso. ¡Ganaré la batalla!

Quiero empezar a trabajar en la biblioteca. Ojalá contrataran personas y no solo gatos ¿o al revés?

martes, 17 de octubre de 2023

La sonrisa de Laura

Fue hace dos años cuando Laura comenzó a buscar ayuda para su mente desgarrada.

Aprender a convivir con la tristeza era un proceso afilado que se volvió insoportable.

No había una única causa de aquel fenómeno. La pandemia, que la obligó a teletrabajar, o mejor dicho, a vivir en el trabajo; la ruptura con su pareja, un hombre gris que padecía la peor de las enfermedades...el aburrimiento; o la noción de que su vida se deslizaba con una total falta de sentido y sintonia.

Llevaba notando desde hacía tiempo la ausencia de su sonrisa. Es por ello que la insistí en acudir a terapia. Por ello y porque entiendo que la amistad verdadera debe tener un fondo de coherencia insobornable.

Despegar la sal pegajosa que recorría su alma ha sido un camino largo con un feliz destino, donde el sol se asoma todos los días.

Me detengo a pensar en el valor de aquellos consejos que la lanzaba, sintiendo que en la vida puede haber palabras entretenidas, interesantes, pero sobre todo importantes, porque fueron estas las lograron recuperar de aquel oscuro pozo la mágica sonrisa de Laura.

viernes, 28 de febrero de 2020

Esperanza


Voy a cumplir medio centenar de años, con una buena salud y no recuerdo haber pasado un día en mi vida, que no haya pensado que soy un montón de músculos y de carne puestos aquí un amanecer, fruto de un polvo, no valgo para nada, si acaso para que descarguen sobre mí los deseos reprimidos de un hombre que no me ama, que solo se emociona con el fútbol.

Estoy cansada y no puedo más, no soporto ese viento que levanta el polvillo que entra en mis ojos, que me hace llorar.

Me detengo, lo hago ante el drogadicto que se acerca a mí, con los ojos saltones, pienso que me va a robar el poco dinero que no le voy a dar, prefiero que saque su navaja y la clave en mi cuerpo, que se desangre, solo le voy a pedir que sea certero para que no me haga sufrir mucho, no quiero más dolor, ni más pesar, sólo un final rápido que me libere de esta soledad.

-No te voy a dar nada…-le digo- tengo dinero pero no te lo voy a dar.

-No lo quiero señora, se parece tanto a mi madre, murió de pena por mi y solo quiero que me dé un beso y desearle una Feliz Navidad, como me gustaría hacer con ella y pedirle que se cuide para que el próximo año pueda hacer lo mismo.