Sueño, desde la oscura cueva a la que me he retirado para hacer penitencia por mis muchos pecados, que me encuentro confinado en un Sanatorio de Salud Mental a dónde me han internado por una supuesta locura, aunque sigo afirmando que me hallo perfectamente orientado en el tiempo y el espacio (por ejemplo, año 2020) y que tengo el título de doctor especializado en la traducción de la mas diversas lenguas, sea latín, griego, hebreo…
¿Qué extraña razón, si loco estoy, impulsa entonces a tantos y tantos discípulos a seguir mis enseñanzas, retirándose a una monacal vida de sacrificio y oración?, les pregunto a los que dicen ser unos profesionales en el tratamiento del síndrome de desvarío mental, como se empeñan en diagnosticármelo a mí… El silencio, o alguna insustancial frase, es su técnica para hacerme hablar y así conseguir, según ellos, que afloren los espectros que me dominan, pero, les reto, díganme de qué seres hablan, acaso de demonios, ángeles, trasgos…Retirado a los desérticos parajes de mi psique, sufro las terribles pesadillas a las que me somete el maligno, conocedor como nadie, de mis debilidades y voluptuosos deseos… castigo con suma dureza el cuerpo, golpeando con una rotunda piedra mi enflaquecido pecho y aún más, el espíritu que clama en permanente oración la ayuda del Todopoderoso...llaman a la puerta y retorno a la certeza de otra realidad…entra un enfermero con la medicación recetada: "¿Qué tal, Jerónimo, cómo se encuentra hoy?" Vade Retro, Satán, replico cruzando los dedos, sé quién eres y lo que pretendes, pero nada podrán tus provocativas visiones frente a la divina protección, vete, apártate de mí, no probaré ninguno de tus manjares." Mueve negativamente la cabeza y le administra el tratamiento prescrito… vuelven las alucinaciones de una controvertida vida en la que ya no se practican castigos ni tormentos, si no cuidados y atenciones, y en donde la tétrica penumbra ha sido sustituida por la cálida luz de un soleado día, ni en donde se permite la veneración de la muerte y su simbólica calavera… De golpe, abre unos extraviados ojos y, sudando, grita:"Libradme de las llamas del infierno, oh, Señor, y perdona mi incredulidad, prometo trabajar sin descanso hasta conseguir la traducción de tu sagrada palabra"
Han pasado decenios dedicados a la ingente labor y por fin, en este día, susurra: he cumplido mi juramento. Traducidas están las Escrituras.
(Es de noche: un viejo saco de huesos escribe sus epístolas en la oscura cueva. Cuando desfallece, se golpea brutalmente el pecho con un pedrusco y reza. Mira para las cuencas de la omnipresente calavera y exclama: memento mori…)
Por la mañana, pasan la rutinaria visita para comprobar el estado de los pacientes. Lo encuentran tirado en el suelo entre garabateados papeles…
"Ha vivido y muerto como un loco", dice uno de los auxiliares sanitarios
"Un caso digno de un simposio sobre salud mental", dice un psiquiatra.
"Un santo, sin duda", piensa el sacerdote…