En el bosque calmo, amanece turbio, con tonos grisáceos, niebla densa. Presagio de tristeza y dolor, los pájaros, hoy, dejan de cantar.
Duelo, se desplaza con su cabeza agachada, vestido de negro dando pasos firmes, de repente respira profundo y al exhalar, su cuerpo se torna muy pesado, esta situación (por la que pasamos también muchos de nosotros) invade su vida, y al sujetarla en su mente, percibe un silencio estruendoso y sordo que le ocasiona una ceguera mental pasajera, al mismo tiempo que el entorno se ensombrece aún más.
Cuando sus párpados, bañados en lágrimas de mar, logran abrirse, algo a lo lejos llama su atención, parece una silueta. Entonces, se acerca y la reconoce, es Negación, sentada sobre una gran roca de ausencia, muy preocupada, porque su ser se envuelve una y otra vez en una estela dudosa acumulada por una gran cantidad de porqués, a los que intenta buscarles la respuesta correcta. Duelo extiende su mano temblorosa y comparte con ella una conversación carente de lenguaje, pero llena de emociones a flor de piel y le pide que lo acompañe.
Más adelante hallan a Enojo, con su traje morado con grandes conflictos internos y perturbado, que descarga su impotencia lleno de frustración contra un árbol ya deshidratado y sin fuerza, que al recibir el impacto, se desploma sobre la tierra y se desvanece transformándose en cenizas. Lo invitan a que los siga por el camino.
En la cercanía descubren unas huellas muy profundas, que los sorprende y los conduce a una cueva impenetrable, donde logran divisar a Depresión, que tiene bastante dificultad para movilizarse, porque la ausencia que la asedia, se entrelaza estrujándola. Entonces de una manera sutil, tratan de ayudarla a que se incorpore y de esta manera, puede con mesura desplazarse con pasos cortos e inseguros, reanudando entre todos el viaje.
En una curva de este trayecto repleto de angustia, advierten una línea de luz ténue que brilla y se despliega en forma pausada, es la presencia de Aceptación, quien los convoca a todos a una reflexión, la cual organiza con mucho trabajo, tiempo y sobre todo con paciencia y comprensión, proponiéndole a todo el grupo un nuevo punto de vista.
Es verdad que este sufrimiento es difícil de canalizar y también muy duro. Lo importante es que tratemos de escucharnos entre todos, porque necesitamos uno del otro para comprender que la vida continúa. Y apoyarnos sin olvidar, que en un lugar de nuestro corazón el alma maravillosa que tuvo que alejarse de nuestro lado, permanece latiendo.
Este encuentro nos permite seguir luchando con y por la vida y entender que en cada oportunidad estamos ligados entre nosotros y que los altibajos que se produzcan representan una forma de aprendizaje emocional y mental.