lunes, 4 de diciembre de 2023

Yo era un gato peludo

Ciertamente bajo mi mirada yo era un pequeño gato peludo, despeinado, mellado. Mi turbia morada era una alfombra blanca de angora que estaba sucia por las pisadas. A mi alrededor un montón de enormes humanos que me acariciaban si hacía cosas buenas y placenteras, regañándome cuando mis actos eran traviesos y descarados. Me alimentaba de esa complacencia de los demás.

La calle, ese lugar frenético donde me colocaba un disfraz de león aguerrido con dos relucientes colmillos. Riñas, maullidos, sexo, nocturnidad y vuelta a empezar. Un bucle que me desconectaba de la catatumba que era mi cabeza. Un gran pozo negro donde, en el silencio de mi cuchitril, me lamía con la patita las lágrimas que ensuciaban el pelaje de mi cara, intentando desconectar las neuronas maliciosas que me decían que no valía mi vida.

Las fábulas…Todos hemos sido ese felino en algún momento, construyendo una jungla salvaje con grandes cocodrilos que nos querían atrapar y con cuervos que nos sobrevolaban esperando una muerte lenta, con nubes negras que nos quitaban el sol.

Abre los ojos. No hay desorden y angustia donde no la hay. Mira al cielo y observarás a los cuervos admirando un cascabel brillante en tu cuello.

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