lunes, 4 de diciembre de 2023

Sacrificio

Los largos pliegues de su gabardina negra flotaban mientras sus zapatos evadían en lo posible los charcos de agua de las calles de París, debía llegar, no podía … ni siquiera debía pensarlo, iba a hacerlo.

Llegó al Louvre. Presencio su reflejo en los cristales de la pirámide, era perfecta, como él, como todo, hasta el agua cayendo, un lugar perfecto para ocultarse de todos, donde todo empezó y terminaría, donde se encontraron.

En el interior el clima era paradójicamente cálido. El número de obras en sus bases era gracioso incluso habiéndose preparado para verlo, todo estaba vacío excepto las plantas en macetas odiosamente bellas.

Debía dar una señal de su corazón latiente en las puertas. Cerro los ojos y obligo a su mente a arrastrar lo que lo trajo hasta aquí, volver a verla, imperfecta y aun así lo mejor que existía.

Era hora, todos estaban dentro abriéndole paso, avanzó y se fundió en el lienzo. Las obras estaban completas, era el primero que debía entrar, el resto lo siguió.

Un sacrificio necesario o la pirámide colapsaría y todo terminaría. Era el tratado, ahora sostenido solo por unos profundos ojos azules, llenos de una vida que conservarían por él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario